Y así es como llegamos al fin del mundo, por lo menos al fin del mundo tal y como yo lo conozco, voy a echar de menos muchas cosas, es una pena que no podamos llevarnos nada a la otra orilla, pero así son las normas. He intentado hacer una lista de las cosas que voy a echar de menos, pero son una infinidad, el aire de los domingos, las tardes sin hacer nada, el olor a encina, el amanecer, las mujeres, el tabaco, el queso, el té, la música, los libros...
Son tantas cosas que no merece la pena intentar decirlas todas, me he acabado mi último libro y he visto el último capitulo de mi última serie, me dirijo hacia la laguna donde me espera Caronte, me he encendido un cigarro para hacer tiempo. Aun no ha llegado mi barquero favorito y tengo unos minutos para pensar. Creo que lo que realmente me da pena es irme sin saber por qué escribo, hubo un tiempo en el que escribía para alguien, durante mucho tiempo fué ella quién me inspiraba, ahora me arrepiento de no habérselo dicho nunca, "es tan corto el amor y tan largo el olvido" nunca se lo dije porque ella pensaba que las mejores historias se me ocurrían cuando estábamos enfadados o no estábamos juntos, así que igual hice bien, "una mentira comprensible, dentro de una verdad incomprensible".
Y esto se acaba, mi madre será liberada, me voy a dos metros bajo tierra y el mundo continuará girando, mañana amanecerá de nuevo y las gentes de bien se levantaran para trabajar e incluso algunos para ir a la universidad, todo pasará y todo quedará, por lo menos un poco.
Cuando vi la nube, pensé que nunca había visto una nube con un parecido tan asombroso con un pie, pero no conté que igual que la vi, lentamente fue desapareciendo, primero desde el dedo gordo al meñique hasta que parecía un muñón y cuando ya sólo quedaba el talón se fue perdiendo en el caos de nubes, y así es como es la vida, algo que nace, se perfecciona y lentamente va perdiendo hasta que sólo queda la esencia y al final la nada. Caronte ha llegado, le he ofrecido un cigarro, no tiene prisa.
Y aquí en esta bonita orilla acaban mis días, disfrutar, cantar, fumar, saltar...vivir, hacer lo que queráis, lo que os apetezca, hacerlo por que no hay vuelta atrás, no hay un cajón de las cosas que nunca te dije, no hay un baúl de las cosas que no me atreví a hacer, sólo hay las palabras que salieron de tu boca, la piel que tocaron tus manos, las personas con las que te despertaste en la misma cama, eso y nada más.
Buena Suerte:
PD: No he tenido tiempo de hablar de los Koalas pero son animales, tremendamente agresivos que merecen nuestra admiración por lo brutos que son y la apariencia apacible que tienen. Gracias por leer esto.